Tu basura puede volver a vivir

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Innumerables son las especies peligrosas para el ser humano que se encuentran en la naturaleza. objetos plasticoEl plástico y sus derivados son materiales que la naturaleza se demora siglos en biodegradarLos top 10, desde el más peligros al menos agresivo para el hombre son: La avispa marina, la serpiente de mar, el pez piedra, la serpiente taipán, la rana punta de flecha, el pulpo de anillos azules, la araña del banano, la araña viuda negra, la araña reclusa parda y el escorpión de la muerte.

Todas estas especies pueden matarnos en pocos minutos, por eso las consideramos de alta peligrosidad. Sin embargo, jamás nos hemos puesto a pensar en las “especies” peligrosas, tanto para el hombre como para la naturaleza, que nosotros mismos hemos sido capaces de crear y que viven en nuestras propias casas.

Estas son especies de larga vida, casi indestructibles, que matan lentamente los ecosistemas y nos auguran un muy mal futuro en la tierra si es que no hacemos algo con ellas.

Los top 5 de nuestra creación son las pilas, cuya edad promedio de vida es de miles de años, su origen está en las calles de las ciudades y su peligro se encuentra en los líquidos, altamente venenosos que desprenden; La botella de vidrio, también con una edad promedio de miles de años, observada en playas, mares, ríos, plazas y calles de las ciudades, causando graves cortes a bañistas y animales terrestres y marinos; La gasolina y aceite de motor, cuya vida depende de la cantidad vertida a las aguas del planeta, su origen está en la industria y las embarcaciones, su alta toxicidad es capaz de matar toda forma de vida; La lata de bebida, con una duración de 200 a 500 años, se las encuentra cerca de los asentamientos humanos, contaminando y causando cortes a los animales que se acercan a ellas y por último, La botella de 5 litros de agua, observada en grandes ciudades, ríos y mares, puede vivir entre 400 y 600 años. Al ser ingerida por los animales marinos provoca graves intoxicaciones.

Somos una sociedad de consumo sin autorregulación, que valora la acumulación de cosas que van mucho más allá de nuestras necesidades básicas. Fabricamos objetos y envoltorios para éstos y luego los eliminamos de nuestras vidas como si desaparecieran para siempre, e incluso sabiendo que no es así, parece no importarnos, pues no estamos dispuestos a cambiar nuestros hábitos.

Al año, cada chileno produce en promedio 384 kg de residuos domiciliarios de los cuales se recicla solo el 10%.

De esta forma, el 66% de los residuos que no se reciclan van a parar a rellenos sanitarios, que cuentan con instalaciones que cumplen con la legislación vigente; Un 27% llega a los vertederos, lugares habilitados que solo cuentan con autorización sanitaria y un 5% de los residuos termina en basurales ilegales.

Para la Ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, los lugares destinados a la disposición final de los residuos que no cuentan con los permisos necesarios para operar, generan un problema ambiental y sanitario en muchos casos.

“Los basurales que no tienen ningún control, pueden ser un foco de contaminación ya que los residuos que ahí se concentran emiten metano, que es un gas de efecto invernadero que actúa en el cambio climático e incluso filtran líquidos percolados que contaminan las napas subterráneas, además de la proliferación de vectores.”

Mientras nosotros aún dejamos la mayor parte de nuestros desechos y residuos en rellenos sanitarios, vertederos y basurales, liderando la producción de basura anualmente en Latinoamérica, países como Suecia se han quedado sin basura gracias al reciclaje, debiendo incluso importarla.

Y eso porque al menos 250 mil casas obtienen energía con un sistema que se alimenta de desechos. Como ya toda la basura ha sido utilizada, ahora los suecos deben importarla de países como Noruega.

Por su parte, el biogás o combustible que se obtiene gracias a la biodegradación de materia orgánica principalmente de la basura, ha sido una gran experiencia para países como Alemania, Gran Bretaña, Italia, Francia, Brasil, Argentina y Colombia, entre otros.

Otros países se inclinan por convertir a la población en un verdadero ejército del reciclaje, con iniciativas como las que se están impulsando en Pekín, donde el pasaje del metro en una de sus líneas, podrá ser pagado con botellas plásticas.botellasEl reciclaje de vidrio es una de las iniciativas más usuales para dar nuevo uso a los desechos.

En Chile hablamos de las 3R. Reducir o generar cambios en la conducta para comprar productos de buena calidad y durables, disminuyendo la cantidad de basura acumulada; Reutilizar o dar el máximo de usos a un producto antes de considerarlo basura y Reciclar o devolver al ciclo productivo los residuos que pueden ser reutilizados como materia prima como papeles, cartones, vidrios y materiales plásticos.

Según explica la Ministra de Medio Ambiente, existen variadas iniciativas de reciclaje en Chile. Algunas convencionales como el reciclaje de vidrio, plástico, aluminio, papel y cartón, hasta la de neumáticos, telas, material ferroso, aceites o incluso computadores. Por otro lado, los residuos orgánicos se puedan tratar con técnicas de compostaje o lombricultura para obtener un buen fertilizante.

Actualmente, hay recuperación de biogás en los grandes rellenos sanitarios, y aprovechamiento al menos en el relleno más grande, Loma los Colorados. Es el primer proyecto de generación eléctrica en base a biogás, contribuyendo con ello a la diversificación de la matriz energética del país.

“Existe una iniciativa del Ministerio del Medio Ambiente, en que se desarrolló una NAMA (Nationally Appropriate Mitigation Action) de residuos orgánicos, apoyando proyectos de digestión anaeróbica de residuos orgánicos, principalmente del sector industrial (por ejemplo agroindustria, pesquera), con una pequeña parte de residuos municipales (ferias y parques o jardines).”

Depende de la educación y de la intención que tengamos como sociedad si queremos aprovechar este “tesoro” o continuar acumulando y acumulando especies peligrosas.