Artículos Drones: la revolución de los cielos

Un paro cardiorespiratorio ocurre a menudo sin previo aviso, en cualquier momento y lugar. Cada año, son casi seis millones de personas en el mundo quienes lo padecen, con una tasa de supervivencia de menos del cinco por ciento.

El joven ingeniero holandés Alec Momont, graduado de la Universidad Tecnológica de Delft, en Holanda, desarrolló un dron capaz de volar a una velocidad de 100 km/h transportando una carga de hasta cuatro kilos. Posee un desfibrilador que podría ser utilizado para salvar a quien sufra un paro cardíaco. Bastaría realizar un llamado de urgencia para que el médico en línea active el dron, que llegaría en un minuto dentro de un rango de 12 km. Luego, a través de él, el médico entregaría instrucciones a la persona asistente. Momont asegura que su invento podría elevar las posibilidades de sobrevivir de un 8% a un 80%.

Este es solo uno de los cientos de proyectos que prometen revolucionar el mundo a través de estos pequeños vehículos aéreos que han tenido un sorprendente crecimiento en los últimos años. A pesar de su origen asociada al ámbito militar, un informe de la firma BI Intelligence señala que la industria de drones para uso civil crecerá a un ritmo de 19% hacia el año 2020, comparada con un crecimiento de 5% anual para el área militar. Chile no escapa a esta situación: debido a su creciente uso recreativo y en la industria audiovisual, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) ha establecido algunas normas para su uso en el país.

Julio de 2015

Es un vehículo aéreo no tripulado, en inglés UAV (Unmanned Aerial Vehicle). Su nombre es un anglicismo de la palabra ‘drone’, que significa zángano o abeja macho, en honor a las pruebas aéreas británicas del dron ‘Queen Bee’ en los años 30’ en Reino Unido. Esta fue la primera acción exitosa del UAV Queen Bee, desarrollado a partir del biplano Fairey Queen, que se controlaba vía remota desde un barco. Este modelo fue rebautizado como DH82A Tiger Moth, y se usó en la marina británica como un avión-blanco desde 1934 hasta 1943.

Al igual que muchos inventos tecnológicos que surgieron durante la postguerra, como el microondas, la comida en lata, el detergente en polvo o los bolígrafos, los drones nacieron frente a la necesidad de espiar territorio enemigo durante la Segunda Guerra Mundial y posterior Guerra Fría. Luego, la Industria aeronáutica alcanzó gran revuelo, creando las primeros drones radiocontrolados a fines del siglo XX, lo que permitió plantear su uso para diversos fines. Sin embargo, los más sofisticados continúan perteneciendo al ámbito militar. Entre estos se cuentan modelos como el MQ-Predator, que podía memorizar rutas y objetivos sin necesidad de radio control y el MQ-9 Reaper, el primer dron de combate diseñado en Estados Unidos para realizar vigilancias de larga duración y gran altitud: Alcanza una velocidad máxima de 480 km/h y es capaz de mantenerse en el aire entre 14 hrs y 42 hrs, dependiendo de la carga que transporte. Su primer vuelo fue el 2 de febrero de 2011.

Los usos que tienen los drones son diversos, pues se trata de una tecnología que se va adecuando constantemente a distintas necesidades debido a su versatilidad y bajo costo operativo. Además cuentan con una enorme capacidad de adaptación al permitir la instalación de dispositivos como cámaras, radares o rastreadores GPS.

Entretenimiento: En Chile, tanto tiendas especializadas como el retail, ofrecen diversos modelos para público general, permitiendo su uso recreativo para los aficionados del aeromodelismo. Otro uso frecuente en nuestro país es en la industria audiovisual, para realizar tomas aéreas antes impensadas. Asimismo, la presencia de drones es fuerte en cine, televisión, publicidad y videoclips. También los amantes del turismo aventura pueden captar en forma más fácil imágenes en terrenos inasequibles para una cámara común o artistas de graffiti lo usan para realizar y registrar sus trabajos. Existen juegos electrónicos que ya utilizan drones, y algunos de tamaño pequeño que realizan seguimientos a sus usuarios, quienes incluso pueden tomarse cómodas selfies, manejándolos desde un Tablet o teléfono inteligente.

Transporte y despacho: La empresa Amazon hace varios años trabaja sobre un proyecto de despacho a domicilio de sus productos a través de drones. Este año acaba de recibir permiso de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos para realizar pruebas en zonas rurales privadas. Google también desarrolla un proyecto para transportar mercancías y hacer llegar en forma segura vacunas y alimentos a países que necesitan ayuda. Por su parte Facebook ha probado un prototipo para facilitar el acceso a Internet de lugares remotos. En Rusia, una empresa de pizza inauguró recientemente su servicio de despacho a través de drones en espacios abiertos.

Emergencias: La velocidad que puede alcanzar un pequeño dron permite recorrer vastas áreas en poco tiempo, muy útil para reunir información y el rescate de personas en desastres naturales o incendios forestales, permitiendo transportar insumos en caso de emergencias, por ejemplo el traslado de bancos de sangre. También ayudan a la búsqueda de personas extraviadas en montañas o zonas de difícil acceso. China intentó en 2014 hacer pruebas para descontaminar el aire por medio de estos aparatos.

Tras el terremoto de Nepal de abril de 2015, estos vehículos representaron una gran ventaja en las labores de rescate y posterior limpieza de la zona, dado el irregular terreno del Himalaya. Las cámaras de alta resolución de los drones consiguieron imágenes de gran calidad lo que permitió observar en detalle la devastación producida.

En Fukushima, Japón, pudieron obtener vistas dentro del reactor nuclear para elaborar un plan de limpieza, ya que la exposición a elevados índices de radiación es letal para los seres vivos. En caso de una alerta de bomba, también puede enviarse un dron a realizar una inspección.

Investigación: Un arqueólogo peruano utilizó un dron para tomar 700 mil fotografías en 10 minutos de las ruinas del cerro Chepçén. En geología, un dron permite tomar muestras al interior de un volcán, avanzando en estudios sobre el centro de la tierra. Estados Unidos, planea enviar drones al centro del ojo de un huracán, para analizarlo, pronosticar sus rutas y alertar a la población. En biología, se les ha utilizado para investigar la ruta de aves migratorias, considerando distancias mínimas de aproximación para que no se vean afectadas.

Industria y vigilancia: Los drones permiten observar el estado de las cosechas o de un rebaño, reportar la existencia de plagas, si las plantaciones están maduras, la tierra necesita agua o fertilizantes. Investigadores de Sydney, Australia, ya analizan la posibilidad de que puedan participar en el riego o cosecha de frutos, gracias a sus sensores térmicos, visión láser, radares y GPS. No solo en la agronomía, en cualquier tipo de sector industrial, minería, construcción, los drones permiten chequear el estado de carreteras, ferrocarriles, líneas de alta tensión, obras civiles y accidentes. Incluso en zonas de Estados Unidos-México vigilan los controles fronterizos, y Argentina invertirá en un modelo militar para realizar tareas de vigilancia en zonas de frontera. Otros usos están relacionados con el monitoreo de tráfico urbano.

La tecnología más avanzada es utilizada en general por las fuerzas armadas de diversos países. En Estados Unidos, el último modelo perteneciente a la fuerza aérea es el RQ-180, que gracias a su diseño encubierto evade radares enemigos y su propósito es el reconocimiento en espacio aéreo hostil. Mide unos 40 metros de largo, 10 metros mayor que un avión Boeing 737 y puede volar durante 24 hrs alcanzando hasta 2.500 km.

Otro modelo es el Triton MQ-4C, dron de vigilancia perteneciente a la Armada estadounidense, desarrollado como una plataforma aérea que coordina el reconocimiento de enormes franjas del océano. Posee un radar que puede vigilar un área casi tan grande como Brasil en una sola etapa, gracias a su altitud crucero de 18 km. que lo mantiene fuera del alcance de misiles antiaéreos.

En tamaño pequeño, existen modelos como Nixie, una pulsera flexible que una vez activada, se convierte en un dron que sigue objetos o personas en movimiento y es capaz de tomar fotografías o videos a distancia.

Un modelo lanzado al mercado recientemente es Lily, un dron que pesa 1,3 kg, toma imágenes de 12 MP, videos en HD, es resistente al agua y puede seguir el movimiento de una persona durante 20 minutos.

Si bien el desarrollo de esta tecnología ha sido explosivo y posee venta libre, muchos proyectos aún necesitan los permisos del organismo aéreo regulador de cada país. En Chile, lo otorga la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC). La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), estima que recién el 2018, podría disponerse una normativa que regule el uso de naves no tripuladas en el mundo. En el transcurso la DGAC ha determinado algunas medidas. Dentro de éstas se encuentra no sobrepasar los 130 metros de altura, ni 500 metros de distancia de su radiocontrolador, quien debe ser mayor de edad; el dron no debe superar los 6 kilos de peso. No está permitido grabar en espacios públicos, ni menos en concentraciones masivas de personas, sin obtener antes una autorización previa, la que tarda una semana. A su vez, quienes manejan drones deben registrar su vehículo en la DGAC, dar un examen teórico, y realizar una prueba. Uno de los requisitos para aprobar es que el aparato lleve incorporado un paracaídas.

En nuestro país, existen unos tres pilotos certificados por la institución. La norma aeronáutica completa puede encontrarse en Internet bajo el nombre de DAN 151 y las multas por no respetar este protocolo pueden llegar a los 20 millones de pesos.

Carlos Mättig, director de Aerophantom Chile, quien posee una productora audiovisual y es aficionado desde pequeño al aeromodelismo, recalca la importancia de cumplir con la normativa para evitar accidentes. “La gente lo toma como un juguete y no mide las consecuencias”. Mättig realiza una serie de recomendaciones al adquirir un dron, primero cumplir con las normas, exámenes e inscripción; contar con un protocolo de vuelo. Muy importante es tener experiencia en vuelo, hay que practicar mucho y lo mejor es partir por un modelo pequeño.

“Los drones van a ser parte de uno, como un celular; así como te preguntan qué celular tienes, te van a preguntar, ¿qué dron tienes?”, señala Carlos Mättig.

Existen empresas que están dando forma a impresoras 3D a través de un dron, o vehículos no tripulados tan grandes como un helicóptero para transportar médicos en una emergencia o viajar más lejos que uno convencional. Sin duda los drones son una tecnología que no posee límites y que pronto nos hará vivir lo que creíamos era solo ciencia ficción.

Fuente:

Dirección General de Aeronáutica Civil www.dgac.gob.cl

Carlos Mättig, Director Aerophantom Chile

Christian Rey, Realizador Audiovisual

www.bbc.com

www.nosolosig.com

dronecenter.cl

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