Artículos Murciélagos chilenos: “vampiros” aliados en riesgo de extinción

sn-batsHEn Chile tenemos a una de las tres especies de murciélagos vampiros que existen en el mundo. Rodeados de mitos y temores, los mamíferos alados son beneficiosos para el ecosistema, por lo que grupos de científicos chilenos realizan grandes esfuerzos por la conservación de las 13 especies que habitan desde Arica a Punta Arenas. El riesgo de extinción es real, principalmente por su caza indiscriminada basada en una errada noción de peligro.

“Drácula” tiene la culpa. La novela publicada en 1897 por el irlandés Bram Stoker, en la cual se inspiró la película de terror del mismo nombre, es la culpable de la “mala fama” y del pavor que producen los murciélagos. Pero lo cierto es que la condición de “chupasangre” corresponde a solo tres de las más de 1.300 especies en el mundo (un 0.2%) que más encima, se alimenta de ganado, no de seres humanos ni mascotas.

Pertenecientes a la familia de los quirópteros, en Chile habitan 13 razas que están sometidas a diversos grados de amenaza. Así lo indican los estudios llevados a cabo por el Programa para la Conservación de Murciélagos de Chile (PCMCh), que agrupa a científicos de varias universidades unidos para proteger a estas especies: lejos de causar daño, cumplen un rol fundamental controlando plagas, en especial de insectos como los que afectan al campo.

“La creencia de que todos los murciélagos chupan sangre ha provocado que la gente les tema y que los considere peligrosos, tanto por el mito de Drácula como por la idea de que pueden transmitir rabia. La realidad es que la mayoría son insectívoros”, explica el Doctor en Ciencias mención Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Chile, Dr. Renzo Vargas Rodríguez.

Vargas, quien fundó el PCMCh, cuenta que su interés por esta especie comenzó cuando vivió en un departamento en la comuna de Ñuñoa, que tenía un gran asentamiento de murciélagos en el techo del edificio. “La colonia fue tan grande que hubo que sacarlos, aunque algunos residentes querían matarlos. Decidí hacer una charla sobre la importancia de los murciélagos y la percepción de los vecinos cambió”, recuerda.

Noviembre de 2015

Conservación y riesgo de la especie

La situación es tal que los científicos no manejan una cifra total del número de murciélagos que habitan hoy en el país. Sin embargo, tienen identificados los principales riesgos para la supervivencia de la especie, los cuales son: la fragmentación y degradación del hábitat; el uso de pesticidas; el desarrollo de granjas de producción de energía eólica; y la minería. A estos factores debe sumarse la acción humana y la caza indiscriminada por ser considerados transmisores de enfermedades, a pesar de estar protegidos por la Ley de Caza N°4.601, que lo prohíbe en todo el territorio chileno.

“Al estar la rabia canina completamente erradicada desde hace más de tres décadas, esta enfermedad sólo se mantiene en el ciclo silvestre. No obstante, a pesar de la baja tasa de prevalencia (cercana al 5%) y la aún menos probable transmisión al humano, miles de murciélagos son eliminados anualmente con pretexto de reducir el riesgo de transmisión”, acusa el director de PCMCh, fundado el 2011 al alero del Departamento de Ecología y Medio Ambiente del Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad (IFICC).

A nivel mundial, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reconoce sólo a una especie chilena en la categoría “peligro de extinción”, corresponde al insectívoro conocido como “murciélago ahumado” por su color grisáceo (Amorphochilus schnablii). En tanto, nuestro país identifica como “amenazado de extinción” al único vampiro chileno, conocido como “Piuchen” (Desmodus rotundus), sub especie que habita entre Coquimbo y Antofagasta por el norte y de Punta Arenas hasta Los Ríos por el sur.

Protección que no es suficiente según los miembros del PCMCh, quienes presentaron recientemente al Comité de Evaluación de Especies Amenazadas de Chile, otras tres variedades para que sean incluidas en la misma categoría (Myotis atacamensis, Lasiurus cinereus y L. varius). De aceptarse la petición científica, del total de 13 especies chilenas, de una subirían a cuatro las catalogadas en riesgo y gozarían así del amparo otorgado por las medidas de protección estatales.

Murciélagos en la ciudad y riesgo de contagio

Chile es considerado como un país libre de virus rábico por la OMS. El último caso humano por virus de origen murciélago fue en 1996. Mientras que los casos más recientes de rabia del mismo origen en animales domésticos fueron en 2007, en un perro y un gato en la ciudad de Curicó. En los años siguientes sólo se han verificado en forma esporádica episodios de rabia en murciélagos, manteniendo lo que se conoce como ciclo silvestre de la enfermedad, asegura la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la U. de Chile.

Los ejemplares que pueden verse en la Región Metropolitana, pertenecen a seis variedades, principalmente a la conocida como murciélago común o “de cola libre” (Tadarida Brasiliensis) que sólo come insectos pequeños, como mosquitos, polillas, zancudos y moscas. Los que pueden formar colonias numerosas en los techos de casas o edificaciones abandonadas, y en lugares habitados pero con deficiencias en el aislamiento y sellado en la construcción.

Los expertos aseguran que una de las pruebas de que son inofensivos y no constituyen un real riesgo de transmisión de enfermedades como la rabia, es que en las zonas habitadas por seres humanos que coexisten con estas colonias, no se han registrado incrementos de estas patologías. “Es cierto que forman colonias numerosas y molestas para la comunidad, sin embargo, esto no se ha traducido en un incremento de enfermedades como la rabia en las personas”, asegura el Dr. Vargas. “Pero sí generan miedo y aversión por parte de la gente por considerarlos como animales perjudiciales”.

Por su parte, el SAG tampoco considera que los murciélagos son un riesgo para las personas o animales, puesto que el porcentaje que pueden ser portador del virus de la rabia, es mínimo y marginal. De todas maneras, aconsejan que si uno se encuentra con un ejemplar caído, hay que manipularlo con guantes por el riesgo de mordeduras. Puesto que puede reaccionar igual que un perro que se siente atacado si está herido, ejemplifican.

“No es normal encontrar un murciélago volando o caído durante el día, esto puede deberse a que corresponden a juveniles desorientados en sus primeros vuelos, o ser señal de que porta el virus de la rabia. Cualquiera sea el caso, se debe llamar al ISP, quienes lo capturarán y analizarán”, aconsejan desde el SAG. Según los resultados, la autoridad sanitaria del Ministerio de Salud decidirá las medidas que sean aconsejables para proteger a las personas.

Contribución ecológica y santuario

Las entidades gubernamentales y científicas chilenas los consideran animales beneficiosos para la agricultura, gracias al control que ejercen sobre las plagas agrícolas. A modo de ejemplo, un solo murciélago puede consumir hasta 600 mosquitos por hora, por lo que una población de 100 mil murciélagos puede acabar con una tonelada de insectos en una noche.

En la ciudad se alimentan de polillas, moscas y zancudos, insectos considerados molestos por los ciudadanos. Por su parte, en el norte ayudan en la polinización ya que la especie Platalina genovensium, que habita en Arica e Iquique sólo se alimenta del néctar de las flores.

Para velar por su conservación, el PCMCh realiza erradicaciones pacíficas a lo largo de país, en las que trasladan a colonias completas, sin matar ningún ejemplar en el proceso. Por ejemplo, en Talca colaboraron con el SAG y el Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y Flora (CODEFF), en la relocalización de un asentamiento de 300 murciélagos desde el entretecho de una escuela en Hualañé hasta la parte inferior de un puente. Incluso instalaron pequeñas casetas, para que rehicieran su colonización.

Un santuario de murciélagos, es otra de las tareas a las que están abocados los científicos nacionales, quienes quieren que el Parque Nacional Fray Jorge sea declarado como área prioritaria para su conservación, porque ahí habitan once de las trece especies de quirópteros criollos.

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