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Mié, Ago

La otra huella del Dakar: “El daño a sitios arqueológicos es irreparable”

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Fueron dos semanas de intenso recorrido por territorio chileno, argentino y boliviano. Más de seiscientos competidores de 53 nacionalidades. La jornada, calificada como una fiesta por los medios y por los casi cuatro millones de espectadores, repartidos en 190 países, también dejó en evidencia otra faceta, una menos positiva y glamorosa.

Este encuentro que reúne a la élite mundial de los pilotos todo terreno y que representa una importante proyección para el país a nivel turístico y millones de dólares en ganancias por concepto de publicidad, hotelería y comercio, entre otros, tiene también un lado B. Cientos de vehículos, entre camiones, cuadriciclos, automóviles y motos avanzando a gran velocidad por la inmensidad del Desierto de Atacama, dejaron más de una huella sobre terrenos y sitios arqueológicos. Hoy, con los motores apagados, bien vale mirar este rally con otra perspectiva.

Durante su ejecución distintos sectores hablaron de las amenazas del Dakar y cómo el trazado puede afectar en forma permanente numerosos lugares de la Región de Antofagasta, dañando en forma significativa la riqueza arqueológica y patrimonial de esta zona única. La evaluación de los especialistas es enfática al consignar los daños. Entrevistamos a dos de ellos: el premio Nacional de Historia 2012, Dr. Lautaro Nuñez y la arqueóloga y antropóloga, Verónica Baeza.

Lautaro Nuñez Atencio, académico del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo de la Universidad Católica del Norte (UCN), fue uno de los primeros en poner la voz de alerta sobre las consecuencias del Dakar 2015 y sus versiones anteriores.“La situación es grave. Todos los sitios arqueológicos de Chile son del Estado, y es el Consejo de Monumentos Nacionales el que debe autorizar los trazados para este tipo de eventos del deporte aventura”, indicó.

Lautaro Nuñez señala "la documentación conservada en el Consejo de Monumentos Nacionales prueba la alteración de más de 200 sitios. Su rol proteccionista ha sido hasta antes del actual Secretario ejecutivo, el arqueólogo Angel Cabezas, francamente errático, a veces rechazando al Dakar y en otras legitimándolo. Esto demuestra una carencia de política del Estado. Mientras los consejeros del CMN se han opuesto, la Dirección de Deportes lo acepta: ¡el Estado en contra del Estado! En términos arqueológicos no es posible aceptar que los sitios alterados sean más o menos dañados. No es que sean unos más importantes que otros. Todos reflejan desde distintas escalas, acciones humanas del pasado hasta el presente, que explican diversos aspectos de la vida y cultura de seres que sólo son reconocidos con nuestra disciplina científica. Caminos y lo que allí se registra, restos arquitectónicos, geoglifos, talleres líticos (período Lítico: 15000 a.n.e.-7000 a.n.e. aprox, es llamado también Pre-Agrícola), asentamientos salitreros, lugares de ofrendas, entre otros, una vez alterados ya no son completamente útiles para lograr una reconstitución objetiva de lo que sucedió en el pasado. Es como si un demente ingresara al archivo nacional y quemara ciertas hojas de cada infolio ante el estupor de los historiadores...."

El Premio Nacional responde "La superficie del desierto es como una piel frágil protegida por un barniz de modo que cada vez que se le interviene queda cicatrizado para siempre. Uno podría decir que si esto ocurre en proyectos económicos, que traerán beneficios cuantiosos a la calidad de vida de quienes están allí, en esa región, con excedentes para el erario nacional, tal intervención podría justificarse bajo la regulación estricta de la legislación ambiental y patrimonial. Este no es el caso del Dakar. El desierto no es un espacio vacío donde todo es posible. Hoy se acumulan basurales expuestos, desmontes de extracción de estériles, campos de prácticas de artillería, prácticas no reguladas del deporte motorizado hasta la depredación humana capaz de cortar los geoglifos con las huellas de los 4x4 ...sin contar los proyectos ambientales que a veces no han sido capaces de reconocer el patrimonio cultural en espacios donde los arqueólogos aún no han llegado.

En esta piel hay sectores con vida vegetal y animal destacable por el hecho de reproducirse en lo más inhóspito del planeta. Pero, además, es la sociedad del pasado y presente que lo han ocupado en todas sus direcciones desde los Andes al Pacífico, con miles de testimonios arqueológicos de distintas épocas que hasta ahora no se han dispuesto en un mapa sistemático por las carencias del Consejo de Monumentos Nacionales. En cuanto los sitios arqueológicos pertenecen al Estado. Si cada región tuviera estos mapas pormenorizados, con expertos locales, sería posible asignar intervenciones que requieren de espacios abiertos como las prácticas militares. Por lo mismo, no es posible aceptar al Dakar con sus trazados "secretos" de rutas al margen de una fina evaluación patrimonial previa, si hubiera acuerdo que su ejecución contrae un beneficio de verdad, cosa que los movimientos sociales patrimonialistas y las propias autoridades del Colegio de Arqueólogos chileno lo han desautorizado reiteradamente."

El doctor Nuñez indica "El desierto fue cruzado por senderos caravaneros y de viajeros cargadores desde varios miles de años asociados a múltiples campamentos, talleres, marcas, ofrendas, geoglifos etc, que constituyen testimonios únicos en Chile y porque demuestran que en lo más estéril del mundo fue posible que la humanidad indígena lograra vivir en armonía con el desierto cruzándolo a plenitud, en acciones no exentas de epopeyas. ¿Qué es más importante: construir el Coliseo de Roma -en el dicho de un Dakarista europeo...- o inventar las artes sofisticadas de una red de caminos transdesérticos para intercambiar los logros de las pesquerías, agricultura y crianza, para sostener la vida plena antes de la invasión europea?."

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